El volumen de ventas de los primeros azulejos ecoetiquetados DAPc -fabricados en la provincia de Castellón- supera los siete millones y medio de metros cuadrados.
Siete de un total de diez productos con la etiqueta europea de Declaración ambiental de producto (DAP) son azulejos fabricados en la provincia de Castellón. En la actualidad otras catorce empresas del sector cerámico se encuentran en proceso para obtenerla.
Un primer cálculo sobre el volumen de ventas de revestimiento y pavimento cerámico con esta certificación lo han realizado las dos primeras empresas azulejeras en conseguir esta ecoetiqueta. Las ventas globales de pavimento y revestimiento ecoetiquetado III asciende a siete millones de metros cuadrados en el caso de Porcelanosa, según Raquel Agulleiro, mientras que la empresa Vives y según ha indicado Daniel Andrés ha vendido quinientos setenta mil quinientos veinticinco metros cuadrados -de los que un 60% son ventas en el mercado nacional y un 40% en el exterior-.
Según un reciente estudio realizado por la Universitat Pompeu Fabra y el Colegio Oficial de arquitectos técnicos y aparejadores de Barcelona, un total de siete productos destinados a pavimento y revestimiento cerámico son los primeros en mostrar esta ecoetiqueta. Se trata del gres porcelánico de la empresa Vives, el top green de Roca, el gres porcelánico medio de Porcelanosa, el gres porcelánico de Colorker, el azulejo blanco de Colorker, el gres esmaltado blanco medio de Colorker y la baldosa cerámica prensada en seco de Rosagres. Además, el ecoetiquetado III DAPc se ha concedido a un producto aislante de cada una de las siguientes empresas: Ursa Ibérica, Isover y Rockwool.
El innovador proyecto-estudio ha sido diseñado a partir de uno de los requisitos establecidos en el Decreto 21/06, sobre criterios medioambientales y de ecoeficiencia para los edificios a construir en Cataluña. Esta normativa establece que al menos una familia de productos de los utilizados en la construcción debe contar con etiqueta ecológica tipo I (Ecolabel) o de nivel III (DAP/EPD).
Certificación en curso
Según la patronal del sector azulejero, sita en Castellón, otras catorce empresas se encuentran inmersas en diversos proyectos para la obtención de la DAP, certificada bajo el nuevo sistema DAPc, reconocido a nivel nacional e impulsado por el Colegio de aparejadores, arquitectos técnicos e ingenieros de edificación de Barcelona y el Departamento de medio ambiente y vivienda de la Generalitat de Cataluña.
Concretamente, la DAP es una ecoetiqueta tipo III, pionera en España, basada en el análisis del ciclo de vida del producto, lo cual quiere decir que aporta información objetiva del impacto ambiental del producto durante todo su ciclo de vida:´de la cuna a la tumba´ (desde la fase de extracción de las materias primas, transporte de las mismas hasta las factorías, etapa de fabricación, transporte hasta la obra, colocación, fase de uso, y finalmente fase de desecho tras su vida útil). La DAP informa de manera objetiva, contrastable y desglosada del consumo de recursos naturales (agua, energía y recursos renovables), de las emisiones atmosféricas, de los vertidos al agua y al suelo en el proceso de fabricación, por lo que es una herramienta de comunicación ambiental muy importante de cara al consumidor del producto, puesto que puede ayudarle a decidirse entre dos productos diferentes con funciones similares (por ejemplo entre pavimento cerámico o moqueta) en base al impacto ambiental del producto. Igualmente dicha información es también una herramienta imprescindible para los profesionales del campo de la edificación que quieran certificar la sostenibilidad medioambiental de sus edificios, mediante sistemas de certificación como por ejemplo VERDE (promovido por el GBC-España) o BREEAM, permitiendo comparar y escoger los materiales teniendo en cuenta su impacto medioambiental.
Es posible decir que un producto es más respetuoso cuando a lo largo de su ciclo de vida se hace un consumo eficiente de sus materias primas, provoca un limitado impacto ambiental, es funcionalmente idóneo para su utilización, no es nocivo durante la fase de uso y no genera impactos ambientales significativos durante su eliminación o valorización tras su vida útil.
Además, la sostenibilidad y la reducción de los impactos ambientales asociados al sector de la construcción deben considerarse en todo el ciclo de vida del edificio, desde la fabricación de las materias primas que lo componen, hasta las fases de demolición y gestión de los residuos.
En este sentido, cabe destacar que en cuanto a la recuperación y reciclaje de residuos, el sector de azulejos y baldosas en su totalidad incorpora en el proceso de fabricación en torno al 17% de residuos procedentes del propio proceso productivo.
Certificación en entorno europeo
La DAP ya es de aplicación en otros países como Noruega, Canadá, Japón, Corea, Alemania, Holanda, Suiza o Francia, y está en fase de instauración en Dinamarca e Italia. Esta certificación permite proporcionar información de los impactos ambientales de un producto de forma estandarizada y basándose en los resultados de un Análisis del Ciclo de Vida (ACV) del producto, que aspira a obtener ese etiquetado. Este tipo de eco-etiquetas no tienen que estar verificadas por tercera parte, pero en el caso de las empresas azulejeras todas han optado por verificarlas, ya que esto le otorga mayor credibilidad, según ASCER.
La ecoetiqueta en su primera fase, que tiene una duración de cinco años, tiene un coste de 1.200€ y en su segunda fase, o renovación, 600€ “Una cantidad módica si tenemos en cuenta la importancia o el valor añadido que se le da al producto”, ha comentado Jordi Aboix, del colegio de arquitectos técnicos de Barcelona, quien añade que esta etiqueta analiza el ciclo de vida del producto y transmite de manera transparente su contenido: ”En un edificio con todos los elementos con esta ecoetiqueta seríamos como un dietista, que detalla las calorías y sustancias que lo conforman. Si todos los elementos contaran con este tipo de información, podríamos especificar los ingredientes de cada producto y hacer una ´dieta equilibrada del edificio´, es decir un edifico construído equilibradamente en parámetros ecológicos”.
Las DAP se desarrollan en base a las siguientes normas internacionales ISO 14025 y ISO 21930. Su obtención es útil, ya que sirve para comunicar al consumidor final y a otras empresas que el producto que está consumiendo ha sido producido en base a unos criterios medioambientales sostenibles. En la actualidad esta Declaración Ambiental de Producto puede convertirse en un factor muy importante para las empresas o sectores que la tengan para favorecer la competitividad frente a la competencia de otros países, así como facilitar la entrada a los mercados con un mayor nivel de sensibilidad medioambiental en el ámbito internacional.
La industria cerámica es eminentemente exportadora y una de las que más superávit aporta a la balanza comercial española con una cobertura comercial superior al 2.000%, responsable del 1,3% de las exportaciones totales de nuestro país. Este sector es además, el segundo exportador de la Comunidad Valenciana, sólo por detrás de la industria del automóvil, y se sitúa entre los 12 primeros de España. Nuestro país encabeza junto con Italia la producción cerámica europea.