lunes, 21 de enero de 2013

Quien paga no manda

Me encantaría ser patriota, pero este país me avergüenza. Se me cae una frase mítica que mi padre -en paz descansa desde hace 22 años y unos días- "qui paga, mana". Y un jamón. Esta ciudadana y servidora está harta (hasta las tetas diría una amiga) de pagar impuestos en este país. Pagamos mucho y no mandamos nada. No quiero pagar ni un céntimo para un club de fútbol, ni para mantener un aeropuerto fantasma, ni una RTVV gobernada por comisarios, donde se despide a profesionales que han aprobado una oposición y se mantiene a quienes consiguieron un contrato con fraude de ley, algunos no tienen ni la titulación, pero enseñan el carné (no de identidad). Me importa un carajo la Fórmula 1 y me da asco leer a diario los 'casos' infinitos de corrupción. Renuncio a esta herencia, la desprecio y no perdono ni olvido, es también terrorismo. Destesto este país fascista, donde se enchufa o coloca a mediocres cuyo mérito es levantar una bandera o sacar de la cartera un cartoncito con unas siglas. No es cáncer, es metástasis.