jueves, 3 de enero de 2013

El cuerpo. Yace muerto, vivo en la memoria


Cierro los ojos y sigues conmigo.
El mensaje de la obsesión, de una pasión que sigue viva, sin la misma respuesta. Al otro lado la calma le delata. Surge la sospecha, la desconfianza, el amor se torna amargo. Y lo que  fue ya no volverá.
Cuando no basta un adiós, cuando el miedo estruja la garganta, cuando el roce  es esquivo y el beso ahoga…. el alivio va más allá de la venganza.
Unas gotas de veneno en una copa de vino se llevan el cuerpo, mas no su alma. Cierro los ojos y sigues conmigo. Como una sombra invisible que atormenta sus últimas horas; ocho, en concreto. Es el tiempo de la trama, de un revenge que comenzó con un accidente. La muerte conduce a muerte. La pasión al odio. El tiempo no curó las heridas, no borró la memoria.
Del presente al pasado reconstruimos dos historias. Dos constantes: nostalgia y rencor. El ambiente es gris, como el motor de “El cuerpo”.
La banda sonora, los efectos de la lluvia y la mirada intensa y penetrante -en primer plano- del veterano José Coronado  edulcoran  este film digno de algún palmarés. Belén Rueda, “El cuerpo”, cierra los ojos, pero sigue contigo. Atrapa, intriga, seduce y sorprende.